El Miércoles de Ceniza es un día santo cristiano de oración y ayuno. Está precedido por el Martes de Carnaval y es el primer día de Cuaresma, el periodo de seis semanas de penitencia antes de Pascua. Es el primer día de la Cuaresma en los calendarios litúrgicos católico y anglicano, así como en el de diversas denominaciones protestantes, luterana, metodista, presbiterana y algunas bautistas.
Se celebra cuarenta días antes del Jueves santo. La ceniza, cuya imposición constituye el rito característico de esta celebración litúrgica, se obtiene de la incineración de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos del año litúrgico anterior.
El Miércoles de Ceniza es una celebración litúrgica móvil, ya que tiene lugar en diferente fecha cada año, siempre relacionada con la también móvil celebración de la Pascua. Puede acontecer entre el 4 de febrero y el 10 de marzo.
En la Iglesia católica, el Miércoles de Ceniza se observa mediante el ayuno, la abstinencia de la carne y el arrepentimiento; en concreto, es un día de contemplación de las transgresiones. El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, los católicos de entre 18 y 59 años pueden consumir una comida completa, junto con dos comidas más pequeñas, que juntas no deberían ser iguales a la comida completa, si su salud les permite hacerlo. Algunos católicos van más allá de las obligaciones mínimas establecidas por la Iglesia y emprenderán un ayuno completo o un ayuno de pan y agua hasta el atardecer. El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo también son días de abstinencia de carne —mamíferos y aves—, como todos los viernes durante la Cuaresma. Algunos católicos continúan ayunando durante la Cuaresma, como era el requisito tradicional de la Iglesia, concluyendo solo después de la celebración de la Vigilia Pascual.
El simbolismo de la ceniza se relaciona con el hecho de ser el residuo frío y pulverulento de la combustión, lo que persiste luego de la extinción del fuego. La ceniza simboliza la muerte, la conciencia de la nada y de la vanidad de las cosas, la nulidad de las criaturas frente a su Creador, el arrepentimiento y la penitencia. De allí las palabras que Abraham pronuncia en el Génesis : «Aunque soy polvo y ceniza me atrevo a hablar a mi Señor«.
Tomado de wikipedia
